Ursula Arens Castro
Quizá una de las ideas más básicas de los valores ecologistas sea la de recuperar la armonía con la naturaleza. La vida humana, para ser verdaderamente humana, no debe estar sólo en armonía consigo misma, sino también con el hábitat natural. Y esto se consigue sincronizando los ritmos humanos con los de la naturaleza.
La correcta concepción del ambiente no puede reducir utilitariamente la naturaleza a un mero objeto de manipulación y explotación, pero tampoco debe absolutizarla y colocarla, en dignidad, por encima de la misma persona humana.
Cuando la reivindicación ecológica se desorbita, aparece la llamada deep ecology, un modo de pensar según el cual somos una simple pieza en ese todo llamado naturaleza. Esta ideología, en palabras del Prof. Ricardo Yepes en sus “Fundamentos de Antropología – La Tecnología y el problema ecológico”, minusvalora el valor del individuo en favor de la especie y de la vida y termina rebajando lo humano al nivel puramente sensible y orgánico, perdiendo así el respeto a la persona como fin en sí misma.
Entonces la noción del medio ambiente inspirada en el ecocentrismo y el biocentrismo es contraria a la propia naturaleza humana, porque de acuerdo al Capitulo Décimo “Salvaguardar el medio ambiente” del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, «se propone eliminar la diferencia ontológica y axiológica entre el hombre y los demás seres vivos, considerando la biosfera como una unidad biótica de valor indiferenciado. De esta manera elimina la responsabilidad superior del hombre en favor de una consideración igualitaria de la “dignidad” de todos los seres vivos».
Por ello debemos hablar de una ecología de tipo humanístico: existe un “bien” y un “mal” a la hora de valorar cada ecosistema, pero que establezca el criterio de lo que se debe hacer o evitar no en función del equilibrio en sí, sino en función del ser humano.
La ecología verdadera debe ser humanista: debe defender el valor de todos y de cada uno de los seres humanos, o no podrá ofrecer criterios justos para custodiar el patrimonio mundial de todos.
“La ecología no puede no ser humanística. Necesita conocer y amar al hombre, a cada hombre. De este modo podremos proteger e, incluso, mejorar, algunos ecosistemas en los que se desarrolla nuestra vida terrena, y en la que vivirán, si así lo quiere Dios y lo permiten los hombres, las generaciones que vendrán en los siglos futuros” (1).
Por ello es que toda la humanidad es responsable de preservar un ambiente íntegro y sano para todos, logrando conjugar las nuevas capacidades científicas con una fuerte dimensión ética capaz de promover el ambiente como casa y como recurso a favor del hombre y de todos los hombres. Deberá prevalecer la ética del respecto a la vida, a la dignidad del hombre y a los derechos de las generaciones presentes y futuras.
Tutelar el ambiente constituye un desafío para la entera humanidad: tenemos el deber, común y universal, de respetar un bien colectivo destinado a todos. Es una responsabilidad que debe crecer, teniendo en cuenta la globalidad de la actual crisis ecológica y la consiguiente necesidad de afrontarla globalmente, ya que todos los seres dependen unos de otros en el orden universal establecido por el Creador.
La responsabilidad de salvaguardar el ambiente, patrimonio común del género humano, se extiende no sólo a las exigencias del presente, sino también a las del futuro: la solidaridad universal, que es un hecho y un beneficio para todos, es también un deber. Se trata de una responsabilidad que las generaciones presentes tienen respecto a las futuras, una responsabilidad que incumbe también a cada Estado y a la Comunidad Internacional.(2) Una responsabilidad compartida por cada una de las personas que habitamos este planeta.
(1) PASCUAL, Fernando, “Tres ecologías diferentes”, en: www.catholic.net
(2) Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Capitulo Décimo “Salvaguardar el medio ambiente”, en: www.vatican.va
1 comentario:
Hola Ursula, soy Lorena Durand, me recuerdas? (ojalá que si) que bueno que hayas creado un espacio de este tipo :) pasame tu correo para contactarnos, el mio es: ldurandv@gmail.com.
Lorena D.
Publicar un comentario